Argex
 

¡Todos aprendemos de todos!

“Fue a la entrada de un pueblo
De Ollantaytombo, cerca del Cuzco.
Yo me había desprendido
De un grupo de turista y estaba solo,
Mirando de lejos las ruinas de piedra,
Cuando un niño del lugar se acercó
a pedirme que le regalara una lapicera.
No podía darle la lapicera que tenía,
Por que la estaba usando
En no sé qué aburridas anotaciones,
Pero le ofrecí dibujarle
Un cerdito en la mano.
Súbitamente se corrió la voz.
De buenas a primeras me encontré rodeado
De un enjambre de niños que exigían,
A grito pelado, que yo les dibujara bichos
En sus manitas cuarteadas de mugre y frío,
Pieles de cuero quemado:
Había quien quería un cóndor
Y quien una serpiente
Otros preferían loritos o lechuzas,
Y no faltaban los que pedían un fantasma
O un dragón.
Y, entonces, en medio de aquel alboroto,
Un desamparadito que no media
Mas de un metro del suelo,
Me mostró un reloj dibujado
Con tinta negra en su muñeca.
“Me lo mandó un tío mío,
Que vive en Lima, dijo
“¿Y anda bien”? le pregunté
“Atrasa un poco”, reconoció.

Eduardo Galeano

Limosna de imaginación y creatividad a quien, como investigador buscaba afanosamente tomar registro de lo que acontecía.
En el intercambio “mágico” de un reloj dibujado en la muñeca (que atrasa un poco) y los animalitos dibujados en las palmas de los niños cual lienzo adecuado para tal fin, podemos advertir de manera sutil mensajes profundos que tiene que ver con la interrelación entre quienes, acostumbrados a mendigar, pidiendo una ayuda a aquellos que suponen se la puede dar, se encuentran generando una situación de diálogo y enriquecimiento impensada por los protagonistas.
UNA NUEVA FORMA de comunicación aparece donde se presumía un “no”, una frustración, un posible conflicto.

¿Como sucedió? Simplemente buscando y encontrando respuestas creativas a situaciones cotidianas que hacen que vayamos aprendiendo a internalizar aquello que tan sabiamente dijo Einstein “si siempre haces las mismas cosas, siempre obtendrás los mismos resultados”.
Pero por otro lado, lo que parece más enriquecedor, aun, es poder “darse cuenta” que en la interrelación y en el renovado diálogo, todos aprendemos de todos.
Lo rico y potenciador de un grupo efectivo, o de un equipo de trabajo cuando realmente funcionan, es que el proceso de aprendizaje y construcción conjunta es inagotable.
Siempre que estemos dispuestos a dar lo mejor de cada uno y permitamos el cambio, a cambio de la rutina.

 

Newsletters anteriores

Abril Octubre Febrero Agosto
 
 

"Esta reflexión es atemporal, te puede aportar algo hoy o más adelante. Consérvala"
Si no quieres recibir nuestro newsletter envia un mail a: info@argex.com.


 
Argex 2014 / www.argex.com / info@argex.com / Córdoba, Argentina