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¡CRISIS!

Por Eugenio Gimeno Balaguer

La gran oportunidad de conocernos y saber quiénes somos

Las grandes calamidades del pasado, tales como epidemias, hambrunas y guerras revelan las manifestaciones de la naturaleza humana real.

Un historiador: Tucídides, nos recuerda de la peste manifestada en Atenas en el 430 antes de Cristo señalando que a pesar del riesgo de contraer la enfermedad, muchos realizaban actos heroicos de caridad en tanto que otros evadían comprometerse con lo que pasaba. Dice textualmente: “…los que visitaban los enfermos morían también como ellos, en tanto hombres de bien y de honra no querían ver a sus familiares y amigos por no ponerse en manifiesto peligro”.

En los tiempos modernos hay numerosos ejemplos donde las crisis ponen de manifiesto a gente común que por la crisis se transforma en héroe o villano.

En los conflictos de Afganistán e Irak hubo un caso de un soldado con un ojo deshecho por una explosión que siguió trabajando en la ayuda a quienes lo necesitaban; un chofer con varias costillas rotas siguió trasladando heridos al hospital, sin dejar de hacerlo hasta que perdió el conocimiento. Transeúntes trabajaban en las ruinas aún con heridas o con la cara destrozada. Pero en todos los casos existió también el reverso de la moneda, hombres pisoteando los cuerpos de los muertos para apoderarse de objetos y hasta de bebidas y comestibles de los locales derruidos; observando los cadáveres para ver si su cuello o su mano tenía algún objeto de valor, rapiñas generalizadas en la crisis del terror.

A posteriori de esos sucesos las manifestaciones y secuelas de las crisis revelaron la naturaleza oculta: propietarios que subieron los alquileres de propiedades que necesitaban quienes se habían quedado sin vivienda, como el caso del gran terremoto en México; comerciantes que subieron sus precios; transportistas que exigieron suplementos para realizar los habituales recorridos, etc.

Etimología y significado

Crisis en griego tiene varias etimologías, una significa “juicio”, otra significa “fuego”; las crisis no crean carácter ni comportamiento, pero si lo ponen de manifiesto revelando la verdadera naturaleza de las personas. Cuando un tronco es arrojado al fuego el buen observador percibirá todos los colores que “entraron” en él: el negro de la noche; el púrpura del amanecer; el rojo de la puesta del sol; el plateado de las estrellas. De un modo similar las personas revelan en una crisis lo que ya hay en ellas: de una parte el amor a la virtud y de otra sus debilidades humanas. Cuando el acero fundido es echado en su molde ocurre a veces que una burbuja se esconde en su interior, el acero parece resistente, hasta que sometido al esfuerzo y tensión, se pone de manifiesto su oculta debilidad. Lo mismo sucede con el carácter, durante las crisis muchos se mantienen erguidos pero otros revelan su debilidad interna. Las crisis siempre van asociadas al sufrimiento y el sufrimiento pone de manifiesto el carácter. Esa naturaleza verdadera connota el significado del sufrimiento de los héroes y de los villanos cuya diferencia es tanta como la que existe entre las cuerdas de un verdugo que maniata al condenado y las vendas con que el cirujano ciñe a su paciente.
Lo que suceda en la crisis que vivimos dependerá de la materia moral de que estemos hechos
¿Seremos barro y nos endureceremos cada día más?, ¿Nos libraremos de nuestra escoria y brillaremos con esplendor?.
La respuesta la tiene que dar cada uno
¿Qué somos: barro, paja, cera u oro?

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